El crecimiento económico que acompañó a las naciones de mediano ingreso también reoportaron una recuperación gradual y prolongada durante e tercer trimestre de 2011. Con un aumento del 4.8% del PIB se vio una reducción sostenida del empleo. La tasa de desocupación cayó de 6,3% en el segundo trimestre de 2011 a 6% en el siguiente. Con señales de reactivación en Europa oriental, Asia central y oriental el flujo de comercio mundial despieta nuevamente.
No obstante, todavía falta ver que estas señales promisorias se concreten en un crecimiento significativo del empleo y de los salarios, los cuales todavía se mueven con lentitud en los países en desarrollo. El crecimiento de la ocupación se mantuvo básicamente sin variación, aumentando solo ligeramente a 2%. Por lo tanto, la disminución en el desempleo podría deberse en parte a trabajadores desanimados que dejan la fuerza laboral más que a la creación de nuevos puestos de trabajo. La recuperación de las remuneraciones también ha sido irregular, ya que la mediana de crecimiento cayó alrededor de 1 punto porcentual en comparación con la tasa de hace un año.
En cuanto a los países de Europa oriental y Asia central que hacen parte de la muestra, sobresalieron por tener una sólida recuperación. El crecimiento de Kirguistán, por ejemplo, es digno de destacar y se manifiesta en el notable aumento en los salarios, que también subieron considerablemente en Tayikistán. El empleo en Lituania y República de Moldova también está mejorando tras la devastadora crisis de 2009 y se ha traducido en una reducción, aunque las remuneraciones cambiaron muy poco.
Por el lado del mercado laboral turco también ha tenido un buen desempeño: el aumento del empleo aumentó a 7%, mientras que el incremento de los sueldos se mantuvo alto también en 14%. Por último, Rumania también comenzó a dar indicios sólidos de reactivación del mercado laboral y ha visto una importante caída del desempleo y una variación positiva de los salarios. Sin embargo, hace falta que estas señales positivas lleguen a la Federación de Rusia, donde las remuneraciones descendieron estrepitosamente y el aumento del empleo se mantiene estancado.
En América Latina, la rápida recuperación tras la crisis ha comenzado a moderarse. El crecimiento del empleo cayó súbitamente en Chile, del 9,5% al 4,5% y moderadamente en Colombia y Perú. Brasil también sufrió un retraso importante en el crecimiento de los salarios, desde cerca del 10% al 4,3%. A pesar de las desaceleraciones, la desocupación disminuyó levemente en gran parte de la región.
Por su parte, las tendencias en los países de Asia oriental han cambiado poco y la desocupación se mantiene alta en Sudáfrica. Las zonas urbanas de China siguen registrando un impresionante crecimiento de los ingresos y un aumento importante del empleo. No se percibe en dichas áreas ningún efecto de largo plazo de la crisis financiera de 2008 ni del nuevo código laboral. Indonesia y Tailandia no pueden decir lo mismo, si bien en ambos países, el desempleo cayó levemente. En Indonesia, el crecimiento de los salarios aumentó, pero el del empleo disminuyó. Las oportunidades laborales repuntaron significativamente en Sudáfrica, lo que en parte se debe a una enorme caída en el crecimiento de los ingresos, pero la desocupación se mantiene notoriamente alta.








