"La entrada en vigencia de este TLC es una concreción de la política de inserción internacional a la que le viene apostando el país como base para el crecimiento y desarrollo económico, que a su vez es fundamental para ayudar a reducir el desempleo y la pobreza”.
El pasado 15 de agosto entró en vigencia el tratado de libre comercio entre Colombia y Cánada, lo que beneficiará a nuestro país, pues permitirá al 98 por ciento de nuestra oferta exportable entrar libre de aranceles a un mercado de 34 millones de consumidores con uno de los PIB per cápita más altos del mundo. Pero el beneficio no solo está representado por el acceso al mercado de una de las economías desarrolladas, que se enmarca dentro de la estrategia de diversificación de nuestras exportaciones, sino porque el mismo representa una alarma para los Estados Unidos en su demora por ratificar el TLC suscrito en el 2006, pues sus empresarios quedan en desventaja competitiva frente a los canadienses en sus exportaciones hacia nuestro país.
Adicionalmente el tratado incentivará el crecimiento de la inversión canadiense en nuestro país, especialmente en sectores de telecomunicaciones productos alimenticios, servicios financieros y minería.
El fortalecimiento de nuestra relación comercial con el país del norte, que en los últimos cinco años se ha duplicado, es igualmente clave por la posición de este país en el contexto internacional. Canadá es miembro del G8 y del G20, así como de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico –OCDE-, club de buenas prácticas al que Colombia presentó formalmente su admisión en enero del presente año.
La entrada en vigencia de este TLC es una concreción de la política de inserción internacional a la que apuesta el país como base para el crecimiento y desarrollo económico, que a su vez es fundamental para ayudar a reducir el desempleo y la pobreza. Sin embargo, las ventajas de acceso preferencial permanente que se consiguió con este TLC y las que se consigan con otros, que incrementa nuestra competitividad frente a otros proveedores, no implica el acceso automático a otros mercados, pues es necesario que nuestros empresarios aprovechen estas ventajas para hacer negocios y que nuestros productos y servicios lleguen a las manos de los consumidores y empresarios canadienses. El llamado de MERCADO DE DINERO es, en consecuencia, a que el Gobierno continúe de la mano con los empresarios en realización de esfuerzos para aprovechar las ventajas que este TLC y los que esperamos entren pronto en vigencia,otorguen a nuestros empresarios para el ingreso de nuestros productos y servicios a los mercados externos. El primer paso es el conocimiento del tratado por los empresarios, especialmente la pequeña y mediana industria, que por desconocimiento no aprovechan las ventajas que otorgan estos tratados de libre comercio.










