"En virtud del mismo, se impulsara el comercio entre los dos países, pues se eliminan obstáculos al intercambio de nuestros productos en el mercado más grande del mundo y viceversa, lo que conlleva una reactivación significativa de la inversión y el empleo."
Todo parece indicar que después de casi 5 años de estar en el limbo el Tratado de Libre Comercio (TLC), suscrito en noviembre de 2006 entre Colombia y los Estados Unidos, la Casa Blanca presentará, por fin, al Congreso estadounidense, el Tratado para su ratificación. El presidente Juan Manuel Santos envió al Gobierno de dicha nación el pasado 18 de abril el Plan de acción que da fe del cumplimiento de los requerimientos acordados para su presentación.
Mercado de Dinero es optimista y cree que el camino está despejado para que el Congreso de los Estados Unidos ratifique el mencionado acuerdo comercial. La reunión del presidente Santos Calderón con Barack Obama es una prueba de su descongelamiento.
El destrabe del Tratado de libre Comercio con los Estados Unidos es una gran noticia, en medio de la crisis invernal por la que atraviesa el país. En virtud del mismo, se impulsara el comercio entre los dos países, pues se eliminan obstáculos al intercambio de nuestros productos en el mercado más grande del mundo y viceversa, lo que conlleva una reactivación significativa de la inversión y el empleo. Nuestros exportadores serán más competitivos y no tendrán que seguir en la incertidumbre que representa las preferencias arancelarias andinas (Atpdea), ante la potencial pérdida definitiva de estas.
El Tratado implica la posibilidad de acceso libre de aranceles del 99 por ciento de nuestros productos exportables a nuestro principal socio comercial.
Sin embargo, el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos por sí solo no garantiza los beneficios esperados. La materialización de los beneficios implicará un trabajo más arduo que el que demandó la misma negociación o el que se ha adelantado en forma exitosa por el Gobierno para su descongelamiento. El trabajo apenas comienza.
El Gobierno debe empezar a trabajar de forma ardua desde ahora en todo lo que implica su total implementación, así como en las acciones necesarias para que nuestros empresarios puedan aprovechar las oportunidades que brinda el TLC.
Una de ellas que nos recordó la ola invernal, es el plan de trabajo realista a corto y mediano plazo en infraestructura, aspecto fundamental en materia de competitividad. La deuda del Gobierno en infraestructura debe desaparecer. La inserción internacional que se profundiza con el descongelamiento del TLC, no da espera para tomar acciones concretas y realistas.










